Los novios búlgaros (fragmento)Eduardo Mendicutti

Los novios búlgaros (fragmento)

"El juez se quedó estupefacto. Aquel movimiento de cabeza que había hecho Kyril quería decir que no y "da" no quería decir nada. El juez miró a Kalina y después me miró a mí. Estaba claro que en aquella boda yo era algo más que un testigo, así que le expliqué al señor juez las peculiaridades de los búlgaros en materia de negación o afirmación: "Lo hacen al revés".
(…)
Cuando me volví, Kyril ya iba por el pasillo, muy despacio, mirándome. Yo estaba solo en aquel espacio sin olor, con aquella luz lejana y desdeñosa. Kyril se detuvo un momento, sonrió de nuevo sin convicción, pero levantó el dedo pulgar de la mano derecha para darse ánimos a sí mismo, para darme ánimos a mí. Y entonces a mí el brazo se me movió por su cuenta, olvidando que yo tenía que seguir siendo viril y me llevó la mano abierta a los labios, y yo en los dedos deposité un beso y se lo lancé a Kyril, como si yo estuviera asomado a un balcón lleno de macetas. "



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