Vinum Sabbati (fragmento)Arthur Machen

Vinum Sabbati (fragmento)

"Habíamos comido sin encender las velas. La habitación había pasado de la penumbra a la lobreguez, y las paredes y los rincones se confundían entre sombras indistintas. Pero desde donde yo estaba sentada podía ver la calle, y cuando pensaba en lo que iba a decirle a Francis, el cielo comenzó a enrojecerse y a brillar, como durante aquella noche que tan bien recordaba; y en el espacio que se abría entre las dos oscuras moles de casas apareció el horrible resplandor de las llamas: espeluznantes remolinos de nubes retorcidas, enormes abismos de fuego, masas grises como el vaho que se desprende de una ciudad humeante y una luz maligna brillando en las alturas con las lenguas del más ardiente fuego, y en la tierra, como un inmenso lago de sangre. Volví los ojos a mi hermano; las palabras apenas se formaban en mis labios, cuando vi su mano sobre la mesa. Entre el pulgar y el índice tenía una marca, una pequeña mancha del tamaño de una moneda de seis peniques y el color de un moretón. Sin embargo, por algún sentido indefinible, supe que no era un golpe. ¡Ah!, si la carne humana pudiera arder en llamas, y si la llama fuese negra como la noche... sin pensamiento ni palabras, el horror me invadió al verlo, y en lo más profundo de mi ser comprendí que era un estigma. Durante algunos interminables segundos, el manchado cielo se oscureció como si se tratara de la medianoche. "


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