Obscuritas (fragmento)David Lagercrantz
Obscuritas (fragmento)

"Martin Falkegren era el comisario jefe más joven del país, un hombre que se preciaba de mirar siempre hacia delante y estar en la onda de todo lo nuevo. Llevaba sus ideas como medallas en el pecho, decían, no sin cierto retintín, pensaba él. No obstante, se sentía orgulloso de su actitud abierta, y ahora la había vuelto a demostrar con la introducción de un método novedoso. Quizá no tuviera buena acogida, pero, como le dijo a su mujer, fue la mejor conferencia que había oído en su vida. Claramente merecía la pena que lo probaran.
Buscó más sillas y puso unas botellas de agua Ramlösa y dos cuencos con caramelos de regaliz que su secretaria había comprado en la tienda libre de impuestos en un crucero a Finlandia, atento en todo momento por si oía pasos acercarse por el pasillo. Aún no venían, y por un momento la figura de Carl Fransson le cruzó la mente. Visualizaba su corpulento cuerpo y su mirada crítica. En realidad, pensó, no se le podía reprochar nada. A ningún policía a cargo de una investigación le hace mucha gracia que el jefe se entrometa en su trabajo.
Sin embargo, las circunstancias eran especiales.
El autor del crimen, un italiano narcisista, loco de atar, los estaba manipulando de lo lindo. Una auténtica vergüenza, para hablar claro.
—Perdón, ¿soy la primera?
Era la joven chilena. Había olvidado su nombre, solo se acordaba de que Fransson quería apartarla de la investigación. Al parecer, le llevaba siempre la contraria.
—Bienvenida. Creo que todavía no nos conocíamos — dijo tendiéndole la mano.
Ella se la estrechó con un apretón firme y Falkegren aprovechó el momento para examinarla de arriba abajo. Era bajita y de constitución robusta, y tenía una melena gruesa y rizada que llevaba con un largo flequillo peinado sobre la frente. Sus ojos grandes y un poco rasgados poseían un intenso brillo negro. "



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