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Jozef Mak (fragmento) "El resplandor verdoso envolvía con sus hilos las cabañas de madera y los tejados de tablillas. La ventanita de la madre de Jozef Mak exhalaba una luz cansada, extenuada, amarillenta, y la fría niebla parecía maravillarse de ello, tendiéndose más silenciosamente sobre la tierra bajo aquella ventana. No había viento ni gente; a esa hora ni siquiera ladraban los perros. Ni la miseria despierta a los trabajadores tan temprano, no cuando la noche empieza a desgarrarse. Las enormes montañas alrededor de las casitas parecían aún más enormes; suspendidas sobre la aldea como una masa negra y uniforme, se inclinaban desde cerca, quizá hasta las mismas copas de los abetos que aquí y allá crecían en los patios y en los estrechos huertos. Delgados y esbeltos abetos, asustados e inseguros como invitados indeseados en un humilde ágape. Sólo las estrellas temblaban visiblemente sobre el húmedo hastial del tejado, aunque no poseían más luz que la ventanita de la casa de la viuda de Ján Mak. Y cuando sobre Hudákovo comenzó a mecerse un viento soñoliento y emprendió su camino por encima del valle hacia el este, entonces el vientre materno sintió su último dolor y nació Jozef Mak. Jozef Mak, un hombre corriente, uno entre un millón, a quien nadie espera en el mundo y a quien nadie recordará cuando haya fenecido. Jozef Mak: uno entre un millón. De esos que sólo se mencionan genéricamente como humanidad y nunca individualmente como un hombre." epdlp.com |