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La novela del indio Tupinamba (fragmento) "Querían que sus hijos no tuviesen caries, que sus madres no viviesen en cuevas, que sus abuelos no padeciesen cáncer, que sus primos no se arrastrasen con los pulmones deshechos, que sus amigos no tuvieran torcidos los huesos de las piernas por el raquitismo; que si había tanguistas, que fuesen -¡allá ellas!- las marquesas; que las camas no tuviesen chinches, ni ratones las fábricas, ni escorbuto los recién nacidos, ni querían tampoco que las casas estuvieran atiborradas de arañas, ni que subiesen los gatos a la mesa de comer, ni que apareciese por la noche el cobrador de la luz a cobrar la luz del día no habiéndola eléctrica, y luego a la cárcel, por el simple hecho de decir que no eran mulos de carga, o bien, en ocasiones, que el canónigo tal. o cual estaba gordinflón como un buey, o cosas por el estilo, extraídas de la sana observación. No querían, no, los trabajadores, que hubiese prostitutas de las suyas por causa del hambre, la ignorancia y el ejemplo de las del otro lado. No querían nada, como se ve. No querían nada ni siquiera de lo que tenían, que era nada. Esa era la nada que por nada querían. [...] Lo hacía así porque, de hacerlo al contrario, la niña tendría que caminar al lado izquierdo de su padre, y no al derecho, tal cual iba. De agarrar el padre con su mano derecha la mano derecha de su hija, ésta tendría, en todo caso, que caminar de espaldas, o bien ser el padre el que de espaldas caminase. También era posible que el padre, siempre con su mano derecha, ya que no era zurdo, ni muchísimo menos, agarrase la manita derecha de su hija huérfana, yendo ambos de frente; pero, siendo así, o bien el brazo paterno tendría que cruzar por delante del cuerpo infantil -dado que la criaturita fuese a la derecha-, o bien el brazo filial tendría que ser el que pasase por delante del paterno cuerpo -de ser el progenitor de la hija huérfana quien marchase a la diestra. " epdlp.com |