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El corazón en la palma (fragmento) "Las mejillas de Galina ardieron nuevamente. A ella le daban miedo esos viajes con cañas de pescar al río, a la espesura de los matorrales, aunque su marido y Valentina nunca tenían que quedarse allí solos; con ellos iban Vitya, o Natasha, o Ira, y más a menudo los tres. Ella misma no fue a propósito, para que no pensaran que no confiaba o que estaba espiando. No, ella quería ser como su marido, que la creía en todo, o como Shikovich, indiferente a dónde y con quién va su mujer, como Valentina... Ella quiere... Pero no puede. Ella está atormentada. Y quizá no tanto por celos en sí, sino por vergüenza por ella, por sí misma, por el hecho de no poder hacerlo como los demás… Sí, ojalá no fuera tan bueno su Anton. Por milésima vez admiró su figura heroica, alcanzando el cielo tras una bandada de palomas, sus fuertes brazos desnudos, su rostro varonil, su cabello castaño... No conocía un cabello más hermoso. Aquellos que dicen que el Doctor Yarosh tiene el pelo rojizo son tontos... Si tan solo lo miraran más de cerca, si tan solo pudieran acariciar ese pelo suave, escuchar cómo huele, apretar esa cabeza inteligente contra su pecho... Eso es... Abrazó mentalmente a su marido. Y entonces sintió un dolor ardiente, pensando que otra mujer extraña podría estar abrazándolo. " epdlp.com |