Cielo de Tambores (fragmento)Ana Gloria Moya
Cielo de Tambores (fragmento)

"Conectada a su alma con la mirada del espíritu, sabía de antemano dónde debía estar en cada momento, y jamás faltó a las citas. Ni en la guerra ni en la paz. Ni en la calma ni en la tormenta. Siempre supo converger con su tiempo y su lugar. Y fue guerrera, madre, amante, amiga, según se lo exigieron. Pero sin dejar jamás de ser María Kumbá, mulata liberta de una esclavitud ignorada, guerrera de esta nueva tierra americana que se partía día a día hacia un destino incierto. Y ella estuvo en el parto de este país, rico sin saberlo, pariente pobre sin merecerlo.
(…)
Para conseguir o hacer volver el amor de un sinvergüenza, primero hay que atar tres plumas de pavo real con una cinta de seda amarilla y ponérsela en las enaguas. Llevarla durante tres días, y al amanecer del cuarto, ir en secreto a la orilla del río, buscar una piedra oscura pero bien escondida, y dejarle de ofrenda a Oshún miel, canela y huevos."



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