Namasté (fragmento)Marcel Cabon
Namasté (fragmento)

"Al comienzo del sistema de servidumbre en Mauricio, la vida de los trabajadores indios era vergonzosa y llena de sufrimiento. Era duro vivir en un país extranjero donde debían cultivar caña de azúcar y, a cambio, recibían solo un puñado de arroz. Además, tenían que soportar el hambre, la sed y el frío. Ram había oído de su abuelo que uno de sus amigos se había suicidado arrojándose al horno del molino porque el gran amo le había dado una fuerte patada.
[...]
Y tal era su amor por la tierra que una gran alegría llenó sus corazones cuando las cañas maduraron y cien mil penachos florecieron en la llanura, como el ejército de un maharajá.
Estas cañas florecieron porque las habían desbrozado, cavado, desherbado y despojado de la paja —como los esclavos de antaño—, porque habían entregado su sudor a esta tierra que no era suya, de la cual tal vez ni una sola partícula sería suya, a pesar de los rigores a los que se sometieron, a pesar del trabajo diario y del arroz que se negaron a sí mismos para que sus hijos pudieran tener una choza propia."



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