Primož Trubar (fragmento)Anton Askerc
Primož Trubar (fragmento)

"La nieve cae en gruesos copos sobre Rotemburgo,
oscureciendo el pueblo.
Y el viejo invierno, encorvado y pálido,
persigue a los habitantes de las calles y
cierra las puertas, agita las manos
y sopla en ellas, tose secamente
por todo el pueblo y refunfuña...
¡Ay, qué frío hace, qué frío hace,
nota la pequeña y seca anciana!
 
El nuevo pastor huía del invierno
y se encerró en su cálida casa.
Se sienta pensativo junto a la ventana
junto a su joven esposa, 
contemplando la danza de la nieve
y la ventisca que lo arrastra por las calles,
mientras el travieso norte juega con él.
 
Tras un largo silencio, el pastor le dice a su esposa:
«Mira, ¡y ahora eres mía, Bárbara!
Ya no estoy solo en mi nueva morada.
Pero esas colinas nevadas de allá,
nuestras montañas natales, no son nuestras; no.
¡este es el mundo alemán!
Y este pueblo no es nuestro; no es Liubliana ni Celje.
¡Qué extraño, ¿verdad?, este Rotemburgo!
Allí, ves, el río fluye por el valle, ¡pero no es
el Sava ni el Savina!
Estas aguas extranjeras, este es el Taubera...
¡Oh, allá lejos, allá abajo en el sur,
se encuentra nuestra querida patria!
Y tuve que huir de allí como un ladrón,
como Caín el asesino; como un bandido
tuve que huir de mi patria..."



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