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El misterio de la tercera milla (fragmento) "En aquella madrugada del 2 de noviembre, a la 1.05 horas, Alf y Bert avanzaban en sus tanques por el lado norte de Kidney Ridge, donde fueron recibidos por el intenso fuego de los Flak 88 alemanes y los Panzer atrincherados en Tel el Aqqaqir. Los cañones de los tanques de los Wiltshire escupieron y lanzaron cientos de proyectiles hacia las líneas enemigas y la batalla se recrudeció furiosamente. Fue una lucha desigual, ya que los carros de combate británicos en pleno avance eran blancos expuestos por todos los flancos y caían eliminados poco a poco bajo el fuego de la artillería antitanque alemana. Era un duro y amargo recuerdo incluso ahora, pero Gilbert dio rienda suelta a sus pensamientos. Ahora podía hacerlo, sí. Y era importante que lo hiciera. Unos cincuenta metros por delante de él, uno de los tanques en plena ofensiva estaba ardiendo; el cuerpo del comandante tendido sobre la escotilla con el brazo izquierdo colgando hacia la torreta principal y el casco en la cabeza salpicado de sangre. Otro tanque a su izquierda traqueteó enloquecido hasta detenerse por completo cuando un proyectil alemán destruyó su oruga izquierda y cuatro hombres saltaron y echaron a correr a toda velocidad hacia la relativa seguridad del inmenso arenal a sus espaldas. El fragor de la batalla era ensordecedor mientras la metralla ascendía, silbaba, caía y repartía su muerte en mitad del desierto antes del amanecer. Los hombres gritaban, imploraban, corrían… y morían. Algunos misericordiosamente rápido, aniquilados al instante; otros despacio, heridos de muerte sobre la arena ensangrentada; algunos más se asaban vivos dentro de los tanques, atrapados bajo las escotillas atascadas o con algún miembro herido, incapaces de encontrar un punto de apoyo para salir." epdlp.com |