Un domingo en MarilanAlba Roballo
Un domingo en Marilan

"Me llamaste despacio ansioso, tierno
¿me tienes miedo ahora que soy nada?
quiero despedirme este domingo.

Fue el último nuestro, raramente solos.
Te sentí a lo largo de mi cuerpo.
Fue un abrazo terrible, triste, lúcido
de sombrías urgencias y desesperado.

Los dos en aquel lecho
sabiendo que era el fin
de los siniestros perros
que aúllan a la luna de la muerte
entraban en jauría a la alcoba
en una invisible ronda inacabable

Fue el último domingo de tu vida y mi vida
En la alta ventana, la tarde caía
en un ocaso de signos cabalísticos."



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