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El Ministerio Secreto de Agricultura y Pesca (fragmento) "La querida miope Madame Gautier fue una de mis profesoras en el Liceo. Pensé que tendría unos cien años por aquel entonces, pero ahora me doy cuenta de que no debía de tener más de cincuenta. Siempre llevaba gorro de lana, bufanda, guantes y un grueso abrigo de tweed en clase, fuera cual fuera la estación, afirmando que nunca se acostumbraría a las damas inglesas. Sentada tras su pupitre en el podio, solía mirar con desconcierto las filas de pupitres vacíos que tenía delante y suspirar: «Oh, là là, là là. Où sont-elles passées, toutes ces fi lles?» («¿Dónde se han metido todas las chicas?»). Ella no lo sabía, pero, por supuesto, íbamos encaramadas en esas motos, aferradas con todas nuestras fuerzas a los aviadores de la Francia Libre, que nos conducían a una velocidad desenfrenada por las calles de South Ken. Solo unos pocos empollones y Wilhelm, un chico judío alemán, regordete y de buen carácter, permanecieron en clase. Otra profesora, Madame Laurent, solía rondar entre los pupitres, chupando caramelos ruidosamente. Tenía una lengua ácida y maliciosa, y a menudo me humillaba delante de la clase, burlándose de mi ropa, que era demasiado inglesa y carecía de la elegancia francesa. Su marido la había abandonado y huido al Distrito de los Lagos con la profesora de gimnasia cuando evacuaron la escuela. Nos parecía muy divertida su triste situación y nos burlábamos de ella a sus espaldas. Las adolescentes pueden ser muy crueles. La volátil Madame van Gravelange era una rusa blanca, criada en Rumanía y casada con un holandés. Nos enseñaba alemán —en francés— y parecía no saber nunca qué idioma hablaba. Era muy dramática. Poniendo los ojos en blanco y agitando los brazos, solía gritar: «Noreen, me dejas sin aire». Nunca supe si se refería al aire o al pelo." epdlp.com |