Bábelstornio (fragmento)Rasmus Rasmussen
Bábelstornio (fragmento)

"Comprendía que aquello tenía que ponerse en orden, y siempre había confiado en su mujer; ella había gobernado todo desde que se habían unido.
Katrin era lo bastante sensata para comprender que se avecinaban nuevos tiempos, pero no era capaz de prever del todo qué traerían consigo. Se limitaba a observar, tanto más cuanto que se trataba de su único hijo, que tendría que luchar en primera línea para que lo nuevo saliera adelante. Había tantos hombres destacados en peligro, y eran precisamente ellos quienes más podían perder; y ella sabía que, si el pequeño Jógvan se había propuesto algo, lo mejor era no intentar disuadirlo.
La cosecha de otoño no había sido demasiado buena en la granja de Jógvanstovu, pese a que los trabajos de primavera habían sido considerables. Pero también había sido un año agrícola malo, de modo que el pequeño Jógvan se consolaba pensando que la cosecha sería mejor al año siguiente. El primer año nunca podía salir demasiado bien, especialmente cuando se trataba de un año agrícola malo.
Un día de otoño, después de que hubieran terminado las labores de la montaña y se hubiera recogido toda la cosecha, Jógvan habló con su madre de que tenía intención de construir el verano siguiente tanto una casa nueva para él como nuevos edificios para la explotación agrícola. Los antiguos, tanto el establo como el pajar, eran muy poco adecuados para aquella nueva manera de hacer las cosas.
Aquello había sido siempre su intención, y jamás se le había ocurrido pensar que no pudiera hacerse; pero ahora, después de haber hablado con su madre, empezó a preocuparse, porque ella trató de disuadirlo y le dijo que una construcción semejante costaría más de lo que podían permitirse pagar."



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