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La chica que me descubrió el amor (fragmento) "Nunca, nadie, me había hecho sentir algo así. Tardé un buen rato en pillar el sueño porque soñaba despierto con Margarita. No podía pensar en otra cosa. Estaba convencido de que ese fuego nuevo e incontrolable que me había subido tanto la temperatura y que me impedía dormir, era eso que llamaban amor. A la mañana siguiente, proseguía la fiebre. Mientras le daba patadas a la pelota de goma, comencé a rumiar algo. Ese verano tenía demasiado tiempo para pensar y yo era un niño muy soñador. Y, entonces, fabulé con la idea de ir a Madrid, solo. Allí vivía mi tía María con mis primos y allí vivía Margarita. Mi gran sueño era encontrar a Margarita y decirle que me había vuelto loco de amor por ella. No fui a Madrid. Pero, al curso siguiente, me enamoré de la chica de la escuela que más se parecía a Margarita. Se llamaba Pilar Palomar Murillo y le regalé un anillo de juguete que le robé a mi hermana. La inolvidable Pilar era la hija del capitán de la guardia civil de Calamocha. A su padre le ofrecieron un traslado y, al finalizar el curso, se marchó del pueblo. Me sentí tan desgraciado como Guillermo. Desde Del rosa al amarillo, siempre aspiraba a enamorarme de la chica de la película. A veces lo conseguía. A los 12 años, me quedé paralizado al ver a Ingrid Bergman en Encadenados y le escribí una carta de amor. Poco después me dio un vuelco el corazón cuando descubrí a Jacqueline Bisset en La noche americana. Y a Rita Hayworth en Gilda, a Sofía Loren en La bella molinera y a Claudia Cardinale en El gatopardo. En el cine, las mujeres de las que te enamoras no te abandonan nunca. Y ella, Margarita, había sido la primera. La actriz que interpretaba a Margarita en Del rosa al amarillo, la chica que me descubrió el amor, se llamaba, se llama- Cristina Galbó. [...] En el fondo, más que arrojar un poco de luz sobre su misterio, lo que yo quería era rendirle un homenaje a ella, al cine y, de paso, a todas las mujeres que, desde una pantalla, me habían hecho soñar. Lo que quería era rendirle un tributo a mi propia infancia. La noche que la vi en Del rosa al amarillo algo cambió. Esa noche nació mi amor por el cine y por las mujeres, dos de las grandes alegrías de mi vida. Supongo que las pasiones, como tantas cosas definitivas, suelen arrancar así, por puro azar, porque una noche de tu infancia emitan en la tele una película con una niña irresistible." epdlp.com |