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Diario de mis viajes (fragmento) "Es imposible que alguien pueda describir fielmente la belleza de este jardín. Tan sólo puedo decir que a una persona que entre por primera vez allí, sin duda una de estas tres cosas tiene que ocurrirle, dependiendo de la fuerza y de la variedad de sus estados de ánimo: que sí está triste se alegre al entrar, que si está alegre se entristezca, o que si no está ni triste ni alegre que se deje llevar bien por la tristeza o bien por la alegría, pero es imposible permanecer indiferente. [...] Al salir de Brasov empecé a escribir en lengua nacional toda aquello que veía, pero a los pocos días me vi obligado a escribir en lengua griega porque muy frecuentemente veía cosas que no sabía cómo designar en nuestra lengua, como sadírvan, statue, cascade y otras con las que me pasaría horas y horas calculando dónde sería necesario utilizarlas. Y por esta razón me vi obligado a dejar la lengua nacional y a empezar con el griego. [...] Y a causa de esta costumbre pasé bastante vergüenza en Viena, porque estando en una reunión en la que había un inglés que venía de Tarigrad y había pasado por Bucarest, y al verme vestido con ropa turca me preguntó de dónde era. Y al enterarse de que era de Bucarest empezó a decirme que cuando estuvo allí fue al teatro con gran empeño en oír una representación en lengua nacional, y que al ver que hablaban en alemán les preguntó a los que iban con él (que, a pesar de conocer su empeño, le ocultaron que las representaciones se hacían en alemán) si todo el pueblo sabía esta lengua. (...) Tras esto empezó a preguntar si no tenía esta nación una lengua y una literatura nacionales. Nota. Implícitamente, en el primer párrafo se describe el torrente de sentimientos que experimenta el viajero al visitar Los jardines del Palacio de Schönbrunn, en Viena, una obra cumbre del barroco; en el segundo, el autor manifiesta las dificultades derivadas del hecho de que la lengua oficial de los boyardos era el griego, y enumera diferentes vocablos túrquicos como sadirvan (fuente, chorro, agua); havuz (estanque) y neologismos propios de las lenguas románicas y no románicas." epdlp.com |