Basti (fragmento)Intizar Husain
Basti (fragmento)

"El hilo de su imaginación se quebró abruptamente. De pronto, invadió la habitación un griterío de eslóganes que venía del exterior y aventó sus recuerdos en todas direcciones.
Se levantó y miró por la ventana. En el prado de enfrente, donde había mítines desde hacía varios días, vio reunida una multitud de innumerables cabezas. La velada estaba en su apogeo y la gente había empezado a corear eslóganes. Cerró la ventana, se sentó de nuevo en la silla y comenzó a hojear un libro y a leer fragmentos sueltos. Después de todo, tenía que preparar su clase de la mañana. Sin embargo, el ruido se oía incluso con la ventana cerrada. Miró el reloj: las once en punto. El mitin acaba de empezar, quién sabe cuando terminará. ¡Y si es igual de molesto que el de ayer y no consigo pegar ojo! Hoy en día las manifestaciones son así. Empiezan a gritos y terminan a tiros. Pero era extraño; se sorprendía de su propia reacción. Cuanto más aumenta la barahúnda ahí afuera más me hundo en mí mismo. Acuden a mí los recuerdos de tantos momentos. Historias antiguas y pasadas, pensamientos perdidos y dispersos. Un recuerdo tras otro, enredados unos con otros, como un bosque que he de atravesar. Mis recuerdos son mi bosque. ¿Dónde, pues, comienza el bosque? No. ¿Dónde comienzo yo? Y de nuevo estaba en el bosque. Como si quisiera llegar al límite del bosque, como si anduviera buscando su propio principio. Mientras avanzaba en la oscuridad, se detenía al hallar un espacio iluminado, pero enseguida retomaba el paso, ya que quería llegar al momento en que su conciencia había abierto los ojos por vez primera. Nunca conseguía alcanzar ese momento. Cada recuerdo en el que se concentraba arrastraba tras de sí una densa multitud de otros recuerdos. Entonces se adentró en explorar lo que él recordaba como el primer suceso de Rupnagar.
En aquel pueblo toda acción parecía extenderse a lo largo de los siglos. La caravana de las noches y los días pasaba lentamente, como si no avanzara, como si se hubiera detenido. Todo lo que iba a parar a algún lugar se asentaba en él y allí se quedaba. Menudo acontecimiento revolucionario fue la llegada de los postes eléctricos y cómo los amontonaron aquí y allá en las lindes de los caminos… Un escalofrío recorrió Rupnagar de arriba abajo. La gente hacía un alto en sus idas y venidas y miraba con asombro los largos postes de metal en el suelo."



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