El hombre que fue jueves (fragmento)Gilbert K. Chesterton

El hombre que fue jueves (fragmento)

"Vuelvo a tener el libro que buscamos, siento la hora que hace escapar, más allá de la pisciforme Paumanok un grito de cosas más limpias. Y el clavel verde se marchitó, y rugieron al viento millones de briznas como fuego que cruza el bosque; y, como pájaro que canta en la lluvia, sensato, dulce y repentino, la verdad habló desde Tusitala, y el placer desde el dolor.
De repente, fresco y transparente, como pájaro que canta en un cielo gris, Dunedin habló a Samoa, y la densa oscuridad se hizo día. Pero nosotros éramos jóvenes, y queríamos ver como Dios rompía los hechizos, como Dios y la bondadosa republica regresaban cabalgando armados: Hemos visto la ciudad del Alma Humana abatida, aunque se levantó en el sitio, ¡Bienaventurados los que no vieron pero, aunque ciegos creyeron! En la historia de aquellos viejos miedos, incluso de aquellos infiernos vaciados; y nadie, salvo tú, entenderá toda la verdad que hay en esto.
Monstruosos dioses de vergüenza acobardaban a los hombres y se estrellaban; gigantescos demonios tapaban los astros pero les abatía el mas mínimo disparo. Las dudas, tan fáciles de apartar, eran terribles de resistir. Fuera de ti, ¿quién podrá entenderlo? Dime, ¿quién lo comprenderá?
Las dudas que nos empujaban en la noche, mientras discutíamos acaloradamente, amanecían en las calles antes de que se desvanecieran en la cabeza. Ahora, entre nosotros, por la paz de Dios, ahora, entre nosotros, se puede contar la verdad: Ya hay fuerza para echar raíces, y bondad para hacerse viejo. Al fin hemos encontrado cosas en común, y al fin, un acuerdo y un credo, y ahora yo puedo escribir sin riesgo, y tu, también sin riesgo, puedes leer. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com