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La carrera de Cándida (fragmento) "Se había jurado a sí misma no pedir jamás un céntimo a su madre de la cantidad que correspondía a ésta en la partición: Para ahorrar todo lo posible, ella misma lavaba y cosía su ropa, cuidándola como a las niñas de sus ojos, pues por una parte carecía de medios para reponerla con la frecuencia necesaria, y por otra el sentimiento de coquetería habíase despertado en ella y la gustaba ir bien vestida. Los días de lluvia fuerte prefería perder clases que no alquilar vehículos y enlodarse las rizadas enaguas. Existía entre los alumnos y alumnas una rivalidad, una especie de torneo a quien vestía mejor y concurría más elegante al colegio, y los que quedaban demasiado rezagados eran mirados con compasión zahiriente. Cuando hubo completado los detalles de su instalación, pudo vérsela diariamente yendo y viniendo del Instituto, afectando el paso de un business man que marcha presuroso y preocupado con sus negocios, el aire afanoso y serio, en la mano el paquete de libros y cuadernos rodeado con delgadas correas, y prendido en el escote de la vaporosa camisa de «sinamay», en la parte que vela el nacimiento del adorable valle, en lugar de fragante rosa o perfumado manojo de sampagas, una negra fountain pen, una vulgar pluma estilográfica. Pronto se puso a la cabeza de su clase, sobresaliendo especialmente en las asignaturas de mecanografía y taquigrafía cuyo estudio requiere voluntad y paciencia, y al mismo tiempo se conquistó, por su cara agraciada y su cuerpo arrogante, el puesto de «la chica más popular» (the most popular girl) del Instituto." epdlp.com |