Cuéle, el pájaro burlón (fragmento)Jorge Arrimar
Cuéle, el pájaro burlón (fragmento)

"Al acercarse a la costa, comienzan a oler el aire marino. Ya casi llegamos", dice Francisco. ¡Por fin!, exclama António José. Los animales parecen emocionarse más, como si presintieran que el largo viaje está llegando a su fin. Se oyen mugidos y relinchos en el aire. Unas leguas más recorridas y las casas comienzan a aparecer en el paisaje contra el fondo azul del mar. Mossamedes está creciendo en casas y actividades pesqueras. Después de Luanda y Benguela, no hay ningún establecimiento que se le compare. En la Rua dos Pescadores y la Rua das Hortas, encuentran hermosas casas, rivalizando con las mejores de las otras dos ciudades. António José está absorto, distraído, lo cual es muy inusual en él. Excepto cuando se deja cautivar por la falda de una mujer, murmura Francisco. Maria Mendonça había afectado profundamente a su hermano. De hecho, como otras antes que ella, muchas otras, Helena Gongololo, de Humbe; Isabel y Rita Luzia, de Cuanhama; Maria, de Quipungo. Carolina, Emília, Velitalela, Laurinda, Tchintiki y Calenga, y otras cuyos nombres se desconocen, marcaron el camino de sus viajes y estancias. Ahora era María Mendonça, mestiza como él, hija de un habitante de Bruco y una mujer mbalí de Capangombe.
[...]
Los hermanos Almeida habían pasado muchas veladas agradables en su casa de la Rua das Hortas durante sus anteriores visitas a Mossamedes, pues su dueño hacía honor a su reputación de buen anfitrión. Incluso sin entrar, se deleitaban con solo contemplarla, única en su estilo, y sentarse en el maravilloso jardín a charlar amenamente. Los Almeida jamás habían encontrado nada igual en todas las tierras que habían recorrido. Y cada vez que la miraban, se preguntaban cómo aquel hombre la había construido en un tiempo y lugar donde incluso la madera escaseaba, donde no había constructores experimentados de casas de piedra y cal, ni talladores y grabadores de piedra, ni yeseros. Era un enigma, pues aquella casa denotaba maestría en todos esos oficios. En Humpata, Chibia y Lubango, nadie había logrado construir nada parecido. António José confesó que lamentaba no tener nada igual. Pero la variedad de intereses y actividades, la falta de especialistas y su propia falta de aptitud para supervisar la construcción de un proyecto de tal envergadura, le habían llevado a tener buenas casas, sí, pero ninguna tan artística como aquella.

Glosario. 
Cuéle. Ave localizada en el sureste de Angola cuyo canto onomatopéyico semeja una burla socarrona, como la de la propia vida o la mera evocación nostálgica del tiempo pretérito en el retrato, a modo de puente, entre el siglo decimonónico y el siguiente en una de las más celebradas ficciones de las letras angoleñas.
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