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Los colores de nuestros recuerdos (fragmento) "Definir el color no es un ejercicio fácil. No sólo porque a lo largo de los siglos sus definiciones han ido variando según las épocas y sociedades, sino porque, incluso limitándose al periodo contemporáneo, el color no se percibe de la misma manera en los cinco continentes. Cada cultura lo concibe y lo define según su entorno natural, su clima, su historia, sus conocimientos, sus tradiciones. (…) Hay multitud de recuerdos visuales que no conservamos en tonos definidos, ni siquiera en blanco y negro, ni en blanco, negro y gris. No; andan perdidos en nuestra memoria y son sobre todo incoloros. Pero cuando los evocamos, cuando los hacemos brotar con una intención definida, es como si los pasásemos a limpio formal y cromáticamente a la vez: nuestra memoria aclara los contornos, fija las líneas, y nuestra imaginación se encarga de dotarlos de colores, colores que quizá nunca tuvieron. (…) Si los primeros electrodomésticos, las primeras estilográficas, los primeros teléfonos, los primeros coches, son negros, grises, blancos o marrones, y no naranja, rojo vivo o amarillo limón, la razón hay que buscarla ante todo en la moral. Para la sociedad industrial de finales del siglo XIX, los colores vivos, los que atraen el ojo y captan la atención, son colores indecentes; hay que usarlos con mesura. Por el contrario, los más neutros o más oscuros, los que participan de la gama de los grises o de los marrones, o bien del universo del negro y del blanco, gozan de una reputación digna y virtuosa; hay que producirlos en masa." epdlp.com |