El viejo pastor (fragmento)Safet Sijaric
El viejo pastor (fragmento)

"Recuerdo muy bien a aquel anciano alto, aunque ligeramente encorvado, con el peso de los años, vestido con un traje y una túnica de tela negra, y en los días lluviosos y fríos, también cubierto con un sombrero de tela negra con una gran capucha puntiaguda. El anciano que caminaba eternamente casi sin mirar atrás, pero observando bien si todos lo seguían. Tenía un rostro robusto, con una frente amplia, sobre la cual se extendían rasgos poco comunes, pero profundamente marcados, y mejillas largas, casi sin arrugas, pero ligeramente hundidas. Un espeso bigote gris descendía más allá de unos labios masculinos bien esculpidos, grandes y gruesos. No sé cómo eran sus ojos, porque su mirada bajo los párpados en forma de corazón estaba constantemente caída, al igual que su bigote.
Estaba fumando en pipa. Y le gustaba comer bayas de enebro.
Siempre tenía una expresión serena en el rostro. Hablaba poco, pero sus pocas palabras permanecían grabadas como si estuvieran escritas en un libro. Sus consejos no se olvidaban y resultaban beneficiosos para quien los escuchaba. Una vez le recomendó a Moji cosechar la cebada cuando parecía que aún no estaba lo suficientemente madura. La cosecha había sido excepcionalmente buena y le dijo que debía recolectarse de inmediato para que el grano no madurara demasiado y se desperdiciara. El mayor obedeció, aunque con cierta aprensión, pues no dejaba de ser un poco prematuro; la cebada se cosechó, las gavillas se recogieron rápidamente y se ataron, cargadas de grano. Y, en efecto, los granos no se marchitaron tras la trilla y el secado; las espigas permanecieron intactas."



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