Alfred Escher: cuatro décadas de la historia moderna de Suiza (fragmento)Ernst Gagliardi
Alfred Escher: cuatro décadas de la historia moderna de Suiza (fragmento)

"Entre tanto, las circunstancias en el extranjero ya habían cambiado, ciertamente, en perjuicio de Suiza: esta corría el riesgo de quedar al margen, de modo que no solo habría perdido el impulso para su propia vida económica, sino también las ventajas del tráfico de tránsito. Había razones suficientes, por tanto, para salir finalmente de la situación de confusión que ya duraba una década.
Ya habían aparecido proyectos de distintos ferrocarriles alpinos, pero todavía no se había logrado llegar a un acuerdo sobre la cuestión de si debía elegirse el paso del Splügen, el Gotardo o el Lukmanier. Un estadista suizo que comprendiera las necesidades de su tiempo no podía, por tanto, pasar por alto la cuestión ferroviaria, aunque, como Escher, originalmente hubiera permanecido completamente alejado de ella.
Su intervención en el discurso del 12 de noviembre de 1849 lleva, por ello, todavía claramente el sello de lo teórico: en aquel momento, la cuestión de si el ferrocarril debía ser privado o estatal parecía aun completamente indecisa. Sin embargo, las negociaciones posteriores en la Comisión de Ferrocarriles del Consejo Nacional obligaron entonces al Consejo Federal a ocuparse del asunto.
Se iniciaron la ley de expropiación y unos amplios trabajos técnicos preliminares, aunque ya entonces comenzaron a surgir continuamente las contradictorias demandas de los distintos cantones. En julio de 1850, el Consejo Federal encargó al ingeniero inglés Rob Stephenson, hijo del inventor de la locomotora, y a H. Swine la elaboración de un informe sobre la futura red ferroviaria; asimismo, encargó al consejero G. ... de Basilea y a J.M. Ziegler, de Winterthur, el cálculo de las bases financieras.
La necesidad de una participación del Estado parecía al principio evidente, puesto que las empresas privadas en el extranjero habían producido solamente graves decepciones y una desalentadora reticencia del capital: se creía que la libre competencia, entretanto, no sería capaz de crear unos ferrocarriles suizos. En cambio, a los expertos les parecía conveniente cargar todo el peso sobre la Confederación, que apenas habría podido soportarlo, y así se intentó hacer recaer en ella la carga financiera para alcanzar el objetivo."



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