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Lámparas de queroseno (fragmento) "En medio del muro occidental del cementerio de Jilemnice se alzaba desde tiempos inmemoriales una vieja capilla mortuoria, con una cruz torcida en lo alto de su tejado de tablillas podridas. A ambos lados de la capilla, detrás de una verja de hierro oxidada, se apretujaban varias sepulturas familiares, cada una cubierta por una pesada lápida. La joven generación actual del pueblo ya no sabe nada de la capilla mortuoria. Desapareció sin dejar rastro; las sepulturas, sin embargo, siguen allí, casi en el mismo estado que años atrás. Son, en su mayoría, antiquísimas. En algunas hay una inscripción grabada en la piedra con letras poco profundas; en otras, el nombre del difunto y las fechas de su vida figuran en una placa de mármol fijada al muro del cementerio. Todas ellas, sin embargo, guardan los restos de familias que ya no existen en el pueblo. Aquí descansa en el Señor la familia Czihak; justo al lado, desde 1805, espera la gloriosa resurrección Georg Johann Heweroch, preceptor de Su Ilustrísima el conde de Harrach; allí yace Wenzel Pestalini. Ni siquiera Pepka Stínilová, la crónica viviente del pueblo, sabe quiénes fueron los Czihak ni con quién estaba emparentado Heweroch. El último Pestalini aún vive en la aldea de Hrabačov. Es ya muy anciano y no tiene hijos ni parientes. Hace mucho que dejó de sonar la campanilla de su tienda en la calle Dolení; hace mucho que dejó de llevar aquella gorrita floreada de tendero, vender a los niños caramelos pegajosos y cortar el azúcar con los dedos ateridos. Ahora comercia entre los pequeños campesinos y tejedores de Hrabačov; las gallinas todavía escarban en su pobre corral, pero cuando él se apague, tampoco quedarán Pestalini. Casi con toda seguridad no será enterrado en la vieja cripta: no sabe, nunca supo, qué parentesco lo une con aquellos muertos de abajo." epdlp.com |