El paraíso perdido (fragmento)Jirí Karásek ze Lvovic
El paraíso perdido (fragmento)

"Frony! ¡Aquella era la tragedia de su vida!
Anna se estremeció, sintiendo un escalofrío. Una vez al año, el día de su santo, la familia iba a visitar a las Straka en su antigua casa de la plaza de Malta, donde vivían. Era una casa aún más lúgubre que la suya de la calle Řeznická, y por toda Malá Strana corría el rumor de que allí había fantasmas; incluso le habían puesto el nombre de «la casa de los siete diablos».
Frony era una dama menuda, ya próxima a los cuarenta, con vestigios de una belleza pasada en el rostro empolvado. «La condesa»... así la llamaban en los alrededores, con una especie de burla, y su padre, que sufragaba los gastos de su modesta existencia, había llegado a detestar aquel título, que había sido la causa de la terrible desgracia de su hermano.
Nadie había vuelto a ver al conde después de aquella noche fatal. Vivía como un ermitaño en aquella casa abandonada y espaciosa, cerrada al mundo y a la luz, y se entregaba por completo a sus recuerdos.
En su juventud había amado a una hija de un funcionario de origen burgués, pero no había esperanza de que el padre consintiera en que ella se casara con él. El funcionario había acudido a él, movido por la estima que sentía hacia el joven por ser compañero de su hijo: un muchacho rubio, delgado, extraordinariamente obediente, de una figura delicada, que se había inclinado bajo el violento ataque de un Spanel, junto a un retrato de su tío, el recientemente fallecido electo.
El matrimonio de sus padres había durado demasiado poco, y la niña se había quedado sin más que la ropa puesta. El conde le había dejado únicamente doscientos setenta florines, y una parte de éstos la había perdido incluso jugando a las cartas.
El episodio del matrimonio del conde se precipitó como una tormenta; el conde desapareció en un laberinto donde, durante algunos años, había muerto, aquel que había sido, en los últimos años de su vida, semejante a una bestia en un establo. Finalmente, la pobre mujer, abandonada por todos, había desaparecido con la sociedad vienesa, que se hallaba ya hacía algún tiempo en plena decadencia, y su destino, como viuda, la había llevado a aquella casa de Malá Strana, para sobrevivir en ella."



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