|
Un paraíso portátil "Y si hablo del Paraíso entonces estoy hablando de mi abuela quien me dijo que siempre lo llevara conmigo, oculto, así nadie lo sabría excepto yo. De esa manera no pueden robarlo, ella decía. Y si la vida te pone en aprietos, sigue sus caminos en tu bolsillo, huele su aroma de pino en tu pañuelo, tararea su himno en voz baja. Y si tu estrés es constante y diario, consíguete una habitación vacía –un hotel, hostal o choza–, encuentra una lámpara y vacía tu paraíso en el escritorio: tus blancas arenas blancas, colinas verdes y pescado fresco. Enciende la lámpara como la fresca esperanza de la mañana y mírala fijamente hasta que te duermas." epdlp.com |