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Karan, el insensato (fragmento) "El ejército de Alauddin Khilji había establecido su campamento en la frontera de Guyarat. Tanto el número de sus efectivos como la autoridad de su principal comandante estaban a la altura de la importancia del territorio que se proponían conquistar. El campamento contaba con cien mil jinetes, mil quinientos elefantes, veinte mil soldados de infantería y cuarenta y cinco grandes jefes militares. Si Guyarat era conquistado, el gobierno del territorio quedaría en manos de Alaf Khan, hermano del soberano y comandante supremo de aquel ejército. Se había dispuesto que Madhav se encargara de toda la administración bajo sus órdenes. Nusrat Khan, visir del soberano, también había acompañado a las tropas, aunque, una vez sometido el país, recibiría la orden de regresar a Delhi. El campamento era tan grande como una ciudad. Además de los combatientes mencionados, vivían allí mujeres, niños, comerciantes, sirvientes y muchas otras personas que no participaban directamente en la guerra. Había también centenares de miles de animales empleados en el combate y el transporte de cargas: caballos, elefantes, camellos y otras bestias. En lugar de casas, los soldados y sus acompañantes se alojaban en tiendas, pabellones y otras estructuras que podían desmontarse y trasladarse de un lugar a otro. Las tiendas de los grandes jefes y dignatarios estaban confeccionadas con brocados de kin-khab, tejidos con hilos de oro y plata, y otras telas preciosas; su aspecto era asimismo espléndido. En distintos lugares se instalaban mercados, donde los comerciantes levantaban sus puestos y vendían mercancías de toda clase. El campamento permanecía siempre atestado de gente y, durante la noche, su iluminación hacía que pareciera presa de un enorme incendio. Cuando había transcurrido buena parte de la noche, se apagaban todas las lámparas y se encendían grandes hogueras alrededor del campamento, mientras los centinelas mantenían una vigilancia constante. Así se encontraba el ejército de Alauddin, acampado en la frontera entre Guyarat y Mewar. En el centro del campamento se alzaban unas tiendas especialmente suntuosas. Dentro de una gran tienda adornada con brocados, tres hombres estaban sentados, absortos en profundas reflexiones. Iban anotando en un papel los pueblos, los ríos y los demás lugares que encontrarían en el camino hacia Patan. También habían señalado en un mapa la ruta que debían seguir hasta la capital y los lugares donde establecerían sus campamentos. Madhav había enviado espías secretos para atraerse a los mandalésvaras y a los grandes señores feudales de Guyarat. Se había esforzado por apartar a la población de su rey y ganársela para su propia causa. Había intentado convencer a la gente de que los musulmanes destronarían al rey Karan, nombrarían a otro soberano y le confiarían a él la administración del reino. Después regresarían a su propio país, y Madhav podría recompensar generosamente a quienes lo hubieran ayudado. Pero todos sus esfuerzos habían fracasado. Solo trescientos sesenta jinetes se habían unido a él. Ni Madhav ni Alaf Khan, sin embargo, se desanimaron por aquel resultado. No habían depositado su confianza en la ayuda de los habitantes de Guyarat. Más aún: pese a las afirmaciones de Madhav, habían dado por supuesto desde el principio que nadie acudiría en su auxilio. Por eso habían reunido un ejército numeroso y llevado consigo todo el material necesario para la guerra. Cada uno de los hombres implicados tenía sus propios intereses en la conquista de Guyarat. Alaf Khan esperaba que el territorio del imperio se ampliara y que los dominios de su hermano Alauddin se extendieran; quizá algún día todo aquel poder pudiera pasar a sus propias manos. Nusrat Khan, por su parte, confiaba en que la conquista de una provincia tan extensa y fértil, gracias a su valor y habilidad, complaciera al soberano, acrecentara su favor y consolidara su posición como visir. Si su fama se extendía por todo el país, quizá en alguna futura convulsión política llegara a tener la oportunidad de ocupar el trono. El principal propósito de Madhav era vengarse del rey Karan. Si, en el curso de aquella venganza, el reino de Guyarat se derrumbaba, el monarca era destronado o moría en combate, le daba igual quién gobernara después el país: lo esencial era que su venganza se consumara. Además, albergaba la esperanza de obtener el gobierno del territorio, por lo que a menudo se mostraba lleno de entusiasmo. El ejército debía ponerse en marcha a la mañana siguiente. Por ello, a las nueve de la noche, Alaf Khan, Nusrat Khan y Madhav se habían reunido para deliberar. Glosario. Guyarat: nombre castellano del territorio y de la región histórica de Gujarat. Patan: antigua capital de Guyarat, conocida históricamente también como Anhilwad Patan. Mandalésvara: dignatario o señor territorial; su función precisa depende del contexto histórico. Visir: alto funcionario de gobierno. Kin-khab: tejido de lujo, generalmente brocado con hilos metálicos." epdlp.com |