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La carretera de Volokolamsk (fragmento) "¿En qué confiaban los alemanes al invadir nuestro inmenso país? Estaban seguros de que en la campaña de Oriente marcharía con ellos, al frente de las columnas de tanques, el general Miedo, ante el cual se inclinaría o echaría a correr todo ser viviente. Nuestro primer combate, librado en la noche del quince al dieciséis de octubre de mil novecientos cuarenta y uno, fue también una batalla contra el miedo. Y siete semanas después, cuando hicimos retroceder a los alemanes desde Moscú, el general Miedo salió corriendo también tras ellos. Por fin habían descubierto, quizá por primera vez en aquella guerra, qué significa tener al miedo persiguiéndote por la espalda. Hasta mediados de octubre, hasta el momento en que comenzaron los combates en las posiciones defensivas de las afueras de Moscú, nosotros no habíamos participado en ninguna batalla. Después de salir de Kazajistán, pasamos mes y medio en los pantanos de la región de Leningrado, a treinta o cuarenta kilómetros del frente, en la llamada segunda línea de defensa, figurando como reserva del Alto Mando. La mañana del seis de octubre recibí la orden: poner al batallón en pie de alarma y marchar hasta el apeadero ferroviario más cercano. Allí ya nos esperaban vagones de carga y plataformas. Subimos a los trenes y partimos de noche. ¿Adónde? Ni siquiera a mí, comandante del batallón, me estaba permitido saberlo por el momento. Parecía que no nos dirigíamos hacia el frente, sino que nos alejábamos de él. El tren corría a toda velocidad hacia la estación de enlace de Bólogoye, dejando atrás sobre la marcha las estaciones intermedias." epdlp.com |