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Allegra (fragmento) "Antes de volverse loco, Nietzsche abrazó un caballo recalcitrante. Yo no tenía a nadie a quien aferrarme. Salió el sol. Dejé la bolsa de la farmacia sobre la mesa. Lizzie no se inmutó. Firouz nos dejó solos. Seguí con la mirada su automóvil hasta el final de la calle, después fui a tomar una ducha. Cuando regresé, tenía de nuevo las ideas claras. Le dije a Lizzie que iba a preparar el biberón. 23:30 h La ceremonia de apertura terminó. Me fui a pie del estadio por el tráfico. Recogeré el Mustang mañana. Una tormenta se avecina. Unos grupos de jazz retienen a los curiosos en las orillas. Los enamorados se toman fotos. Los vagabundos acarician a sus perros. Londres está lleno de pequeñas alegrías. Me acerco al borde del muelle. Me quito mi mochila. Con el pie, la dejo caer en el río. Un torbellino se forma, un poco de espuma. El Támesis se devora mi bomba. Por Saint-Paul me compro un helado. La vendedora tiene una cicatriz en el labio idéntica a la de Eva. Esa coincidencia no tiene ninguna relevancia, pero me toca el corazón. Cada rostro reformula la trivialidad de la vida. Lo que nos pasa le pasa a todo el mundo. Sólo soy un padre intentando superar la muerte de su hija. El dolor me abandona, la risa me salva, un ataque de risa con sollozos, como el granizo sobre la lámina ondulada. El paseo que me regresa a mi casa, al Salaam Hotel, me libera de las tinieblas. Mi risa es la de Lázaro levantándose de la tumba, atravesando las calles, cegado por la luz, los pulmones desgarrados por los olores, las orejas invadidas por el canto de los pájaros; no fue realmente un paseo, más bien una manera de titubear y de deslizarme hacia el mañana, una manera de reinventar el movimiento, de imprimir la imagen petrificada de mi muerte, de la muerte de mi hija, de las profundidades heladas, y de elevarla hasta la sensación. Mi locura se quiebra. Londres la dispersa a los cuatro vientos. Unos grandes árboles se mecen sobre el bulevar. Coloco mi paso sobre esas masas ondulantes; un paso, luego otro, para rezurcir mi historia, para invocar al más atroz de los sufrimientos, para afrontarlo cara a cara." epdlp.com |