Pamela, o la virtud recompensada (fragmento)Samuel Richardson

Pamela, o la virtud recompensada (fragmento)

"Pero lo que más nos inquieta es el temor que tenemos de que viéndote en ese estado, tan superior al de tu nacimiento, te dejes arrastrar a cometer alguna acción vergonzosa y criminal. Preferimos verte cubierta de andrajos, o acompañarte a la sepultura y llorar tu muerte, que oír que una hija nuestra prefirió las dádivas al pudor.
(...)
Si hubiérais visto con qué llaneza se acercó a mi la tal Jewkes y me besó, conoceríais al instante la ruindad de su carácter. Es gorda, panzuda, rechoncha, asmática y tan fea que asusta. Tiene un modo de mirar maligno, rayano en lo traidor; su cara es larga y aplastada, y por el color se diría que ha estado un mes en salmuera. "



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