Balanza exactaEmilio Adolfo Westphalen

Balanza exacta

"Un mar parecido a una luna doble de almacén se ha interpuesto en el camino. Un puño levanta la her- mosa joya: un corazón pequeño lleno de tatuajes y con algunas gotas de sangre todavía en algunos sitios. Entre los tatuajes sobresale el de un hermoso rostro de mujer que no se está quieto un instante; sonríe o llora, se lleva un dedo a los labios para imponer silencio o cierra los ojos para dejar pasar hermosos sueños que se transparentan a través de los párpados. Al otro extremo de la luna, una barca atraviesa lentamente el horizonte a la velocidad re- ducida de la hormiga proyectada a la distancia. En me- dio de la embarcación, una guillotina se tiene de pie. Nadie más ocupa el bote que dos carneros que a los ex- tremos balan desesperadamente. Parecen la imagen del amor o de la vida que llega a su término. A instantes, detrás de la guillotina, un resplandor súbito ilumina la escena, el mar infinito. Se ven, entonces, unas pequeñas gotas de sangre en la cuchilla de la guillotina y enci- ma de ella un letrero que dice: dos arañas entrelazadas. Cuando la oscuridad es completa, siempre queda la barca visible, iluminada por la luz rosa de un reflector de tea- tro. Allí de debajo la barca aparece la hermosa mujer que se ha abierto camino jalando de sus cabellos como de un potro indomable y que tiene casi la mitad de su cuer- po cubierto de escamas tornasoladas y la otra mitad de estrellas de mar y sobre cada uno de los senos un inmenso rubí del tamaño de una cabeza de paloma. Los ojos son los que más llaman la atención; son pequeños espejos cir- culares. Uno sabe que son espejos, sin embargo, al mi- rarse en ellos, ve un paisaje distinto según la hora o la persona. Si es una niña de diez años quien se acerca, descubrirá una pradera verde en la cual inmensos surtido- res rojos brotan por todas partes, y la niña bajará los ojos como si la hubieran violado. En cambio, el anciano tie- ne otras probabilidades: un río enroscándose alrededor de un pino gigante y estrangulándolo lenta y gozosamente. Acaso dos personas se asoman al mismo tiempo a los ojos : en uno tiene lugar un asesinato, en otro suben al tálamo nupcial un hombre y una mujer. "


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