Tierra de exilio (fragmento)Andrés Rivera

Tierra de exilio (fragmento)

"El hombre de setenta años mira a los chicos -cuatro o cinco o seis- que se agolpan frente a la puerta de su casa, que tiritan en la tarde de invierno, y que levantan sus pequeñas caras oscuras y frágiles hacia él, el hombre se setenta años, silencioso y en calma, por primera vez en calma en no sabe cuánto tiempo. Y los chicos, cuyas carnes magras, y cuyos huesos tiritan bajo los pulóveres mugrientos, miran, inmóviles y silenciosos, al hombre de setenta años, después que uno de ellos murmuró, como avergonzado, me da algo, y esperan que el hombre de setenta años vele la luz helada de sus ojos y sea por un largo, largo instante, generoso, y entre a la casa, y se demore otro largo, largo instante, y regrese con seis o siete manzanas rojas y brillantes, las manzanas rojas y brillantes en dos prolijas hileras, de a tres, en una bandeja de cartón, y permita que ellos, que tiritan en la tarde de invierno, contemplen las redondeces de la fruta, el brillo de su piel, la probable consistencia de su carne. Luego, cuando una saliva espesa se les cuele entre los dientes, el hombre de setenta años repartirá su barata caridad, y ellos se dispersarán calle abajo, voraces y silenciosos, la luz del invierno sobre la sombra de sus cuerpos, como los vientos del olvido. "


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