RespuestaEnriqueta Arvelo Larriva

Respuesta

"Te hablo, oh antena temeraria,
con la armonía de mi río profundo
y de mi lago sin copia de palmeras.

Quiero saber, hombre lejano que me llevaste
por una ribera muy tuya para mí desconocida,
si en un paso de insomnio
tus pájaros briosos y relucientes
picaron en las moras zumosas de mi soledad.

Si me sentiste allí,
en la espesura de tu bosque sumido,
como hoja soterrada,
como liana sin anillo,
como brisa curiosa
castigada en cárcel vaporosa y oscura.

Si me aspiraste en el último humo de la tarde
o si pasé despertándote por tu más raro amanecer.

Dime si le nací a tu sentir en nube de promesa
o en volcán impaciente y a punto,
o sobre hierbas ya pardas.

Dime si me tomaste como canción de sueño
o como lengua de fuego en extravío dichoso,
o si sólo amaste en mí una arena apagada.

Quiero saber si tu pulso de fiebre
imaginó el candente lejos de mi sangre
o si fui la mancha casta de tu medianoche.

No sé si me invitaste a ver dolores esforzados,
a beber ráfagas de trastornados vientos,
a vivir contigo una hora noble en que luce morir.

¿Probaste mis panales sin destino?
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas?
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada?
¿O se rompieron en mis muros
tus suspiros magníficos?

Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos
con embriaguez espoleante,
derramando mi ungüento en tus raíces
o que ordenaba sobre tu pecho
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia,
o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas.

Di si me entregaste con delicia
una dádiva única y tremenda
y si de mí obtuviste una espiga vacía.

Si en tu penumbra fui rosa somnolente
o a tu luz ala austera y sacudida.

Si mi voz, rama andante de mi vida,
se te dio como ser,
como suelto corazón cálido,
como humana viajera
que hoy regresa con sus pedazos de camino
y puede darme tu valle y tus breñales.

Me pediste mi distante secreto.
Da el tuyo a mi curiosa lejanía.

Quiero saber qué funda mi poema
en tu mar, en tu playa, en tus jardines. "



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