Ragtime (fragmento)E.L. Doctorow

Ragtime (fragmento)

"Metió la nariz en los diarios del Ártico de su padre, pero no intentó, ni por asomo, leerlos, a no ser que a su padre ya no le importaran. Su idea era que el sentido de algo se apercibía a través de su abandono. No aprendía nada en la escuela, pero iba bien porque nada se le pedía. Le resultaba evidente que el mundo se componía y recomponía constantemente, en un interminable proceso de insatisfacción.
(...)
Los inmigrantes recordaban sus hogares. Salían a las calles y, de una manera u otra, encontraban alojamiento. Los neoyorquinos les despreciaban. Eran gente sucia y analfabeta. Apestaban a pescado y ajo. Habían contraído enfermedades. No tenían honor y trabajaban por casi nada. Robaban. Bebían. Violaban a sus propias hijas. Se mataban mutuamente por accidente. Entre quienes les despreciaban ocupaba un lugar preferente la segunda generación de irlandeses, cuyos padres habían sido culpables de los mismos delitos. Los niños irlandeses tiraban de las barbas a los viejos judíos y los echaban al suelo. Ponían patas arriba las carretillas de los vendedores callejeros italianos. En cada estación del año recorrían las calles carros que recogían los cuerpos abandonados. A últimas horas de la noche, ancianas damas en babuchas aparecían por el depósito de cadáveres en busca de maridos e hijos. Los cadáveres yacían sobre las mesas de hierro galvanizado. Bordeando las mesas había una alcantarilla por la que corría el agua que constantemente se vertía sobre los cuerpos colocados en alto. Las caras de los muertos estaban vueltos hacía los chorros de agua que caían sobre ella como el mecanismo, indomable en la muerte, de sus propias lágrimas. "



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