Jadgi DimitarHristo Botev

Jadgi Dimitar

"Vivo es él, vivo es! Allá en el Balkán,
hundido en sangre, tumbado suspira
hombre bravo de profunda en pecho herida,
hombre en su juventud, su fuerza varonil.

¡A un lado su fusil tirado,
a otro espada en dos partida;
ojos obscurecidos, su cabeza se balancea,
entre labios maldice al universo entero!

¡Tumbado el bravo, pero en los cielos
el sol parado enfadado arde;
campesina canta por los prados perdidos,
y la sangre aun más abundante derrama!

Es la cosecha. ¡Cantad, esclavas,
éstas canciones tristes! ¡Brilla, tú sol,
en ésta esclava tierra! Ha de morir
y ese bravo hombre. ¡Pero calla, tú corazón!

Aquel, quien cae en lucha por la libertad,
él no muere: éste lastiman
tierra y cielo, naturaleza y fiera,
y cantores canciones para él riman.

De día le guarda el águila sombra
y lobo paciente las heridas le lame;
encima suyo, halcón, ave gallarda,
y él al hermano, al hombre bravo cuida.

¡Cae la noche - sale la luna,
estrellas cubren el arco del cielo;
el bosque bulla, el viento susurra, -
el Balcán canta canción del haiduto!

Y náyades de blancos vestidos,
hermosas, bellas, canción emprenden -
silenciosas adentran las verdes hierbas
al lado del hombre bravo vienen, se sientan.

¡Una con hierbas la herida le venda,
otra le rocía con agua fresca,
tercera veloz en la boca le besa, -
y él la mira - querida, sonrienta!

"¿Dime, hermana, dónde - el Karadga? ¿Dónde están mis camaradas fieles? ¡Dímelo, y llevate al alma mía, - yo quiero, hermana, aquí que muera!"
Y palmean con manos, y se abrazan,
con canciones ascienden por los cielos, -
vuelan y cantan, hasta que amanecen,
y buscan el alma del Karadga.

¡Pero amanece ya! Y en el Balcán
el hombre tumbado, su sangre derrama, -
el lobo le lame la herida profunda,
y el sol aun más enfadado arde - en llama. "



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