Papá Goriot (fragmento)Honoré de Balzac

Papá Goriot (fragmento)

"Pronto reinó el silencio en el comedor; los huéspedes se separaron para dar paso a tres de aquellos hombres, todos los cuales apoyaban la mano en el bolsillo lateral, donde llevaban una pistola cargada. Dos gendarmes que seguían a los agentes ocuparon la puerta del salón y otros dos aparecieron en la de la escalera. Los pasos y los fusiles de varios soldados resonaron en el pavimento guijarroso que bordeaba la fachada. Desapareció cualquier esperanza de huida para Burla-la-Muerte, sobreel cual se posaron irresistiblemente todas las miradas. El jefe fue directamente hacia él; le dio en la cabeza un manotazo tan violento que le hizo saltar la peluca y dejó al descubierto la cabeza de Collin en todo su horror. Acompañadas de unos cabellos rojo ladrillo y cortos, que les daban un espantoso carácter de fuerza mezclada con astucia, aquella cabeza y aquella cara, en armonía con el busto, se vieron inteligentemente iluminados como si los fuegos del infierno los hubieran encendido. Todos comprendieron por Vautrin, su pasado, su presente, su futuro, sus doctrinas implacables, la religión del placer, la majestad que le daban el cinismom de sus pensamientos, de sus actos, y la fuerza de su organismo adaptado a todo. La sangre se le subió al rostro y sus ojos brillaron como los de un gato montés. Dio un brinco con un movimiento tan enérgico, dio tales rugidos, que arrancó gritos de terror a todos los huéspedes de la pensión. Ante este gesto de león, y apoyándose en el clamor general, los agentes sacaron las pistolas. Collin comprendió el peligro que corría y dio de pronto la prueba de más alto poder humano. ¡Horrible y majestuoso espectáculo! Su fisonomía ofreció un fenómeno que no puede compararse más que con el de la caldera llena del vapor que levantaría montañas y que disuelve en un abrir y cerrar de ojos de una gota de agua fría. La gota de agua que enfrió su cólera fue una reflexión rápida como el relámpago. Sonrió y miró su peluca.
-No es este uno de tus días corteses -le dijo el jefe de la policía de seguridad. Y tendió sus manosa los gendarmes, llamándoles con un gesto-. Señores gendarmes, ponedme las esposas. Tomom por testigo a las personas presentes de que no ofrezco resistencia. "



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