Vida de un republicano (fragmento)John Arden

Vida de un republicano (fragmento)

"Lo que en realidad dijo el anciano y sanguinario general siete veces cónsul, Cayo Mario el Mulero, en los malolientes últimos días de su período final en el cargo, mientras se tambaleaba de la cama a la letrina, sobre sus hinchados pies sépticos, para echar las entrañas (la vida, en realidad: los indigestos bocados de su ambición frustrada) por ambos extremos al mismo tiempo; según su médico la mayor parte de ellas sobre las sábanas o la camisa de dormir; sus palabras exactas fueron estas:
-Inter arma silent leges (una vez que han salido las armas, las leyes guardan silencio). Y por supuesto que lo hacen.
(...)
Cualquiera que sea la forma de gobierno bajo la que sobrevivamos en el presente, o sobreviviremos en el futuro, que sabe Dios si alguno de nosotros lo conseguirá (al llegar aquí deslizo la mano por debajo de mi túnica y me toco las partes íntimas, que ocultan el borde del escritorio; existe la superstición de que eso aleja la mala suerte... en mi profesión todos somos supersticiosos: tiene más sentido que la religión). "



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