La defensa del placer (fragmento)Arturo Azuela

La defensa del placer (fragmento)

"EL placer, en sus más altos y refinados dominios, es también un fundamento de la historia. Triste es quien goza sólo lo que tiene y, sobre todo, si no es ducho en los placeres que otorga la vida. Desde antiguos tiempos bien se decía que los "placeres son por onzas y los males por arrobas''. Triste destino el del celibato puro y el del freno continuo del casto eterno. Dicen que entre el bien y el mal se nos va este mundo y que el gozo, comunicándolo crece. Claro que el placer —el intenso, el profundo, quizás el desinteresado— causa muchos dolores y hace daño por algún tiempo. Sólo el sabio es rico de verdad, con su voluntad contenta, y desde luego con la prudencia que muchos perjuicios y males previene. Nuestra tradición occidental, la judaico-cristiana, el placer es cosa de libertinos, de disolutos, de crápulas. Una parte sustancial del ser humano —el goce del erotismo más pleno— se ha arrinconado en un mundo de vicios y decadencias. Entre las obligaciones y las devociones, el placer ha quedado como una cosa aparte, de extraños mundos de aquelarre. Afortunadamente, nunca es tarde si la dicha es buena y se aprende, paso a paso, que "no hay placer que no enfade, y más si cuesta en balde. "


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