Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas... (fragmento)Johann Joachim Winckelmann

Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas... (fragmento)

"Como la profundidad del mar que permanece inmóvil por más que se agite la superficie, la expresión de las figuras griegas, aun agitadas por la pasión, muestran siempre un alma grande y ejemplar. Esta alma, no obstante los más atroces sufrimientos, se evidencia en el rostro del Laocoonte, y no sólo en éste. El dolor que se muestra en cada músculo y en cada tendón del cuerpo y que, con sólo mirar el vientre convulsionadamente contracto, sin fijarse ni en la cara ni en cualquier otra parte, casi creemos sentirlo nosotros mismos, este dolor, digo, no es expresado con signos de rabia en el rostro ni en la actitud. El Laocoonte no grita horriblemente como en el canto de Virgilio: el modo en que la boca está abierta no lo permite. Más bien no puede ni salir un suspiro angustioso y oprimido, como lo describe Sadoleto. El dolor del cuerpo y la grandeza del alma están distribuidos con igual medida y parecen mantenerse en equilibrio. Laocoonte sufre; pero sufre como el Filottete de Sófocles: su pasión nos toca el corazón, pero nosotros desearíamos poder soportar el dolor como este hombre sublime lo soporta. "


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