La pobreza (fragmento)Johannes Eckhart

La pobreza (fragmento)

"El hombre realmente virtuoso no desea a Dios. Lo que no tengo no lo deseo. No hace planes, no le da importancia a las cosas. Ya que Dios está a un nivel más alto que el ser humano, él está más dispuesto a dar que el ser humano a recibir. No es por medio de ayunos y vigilias, o por medio de su labor externa que el ser humano comprueba que ha progresado en una vida virtuosa, pero es una señal segura de su crecimiento cuando encuentra las cosas eternas más atractivas que las cosas que pasan. El hombre que tiene mil monedas de oro y las regala por amor a Dios, está haciendo algo bello; sin embargo yo digo que sería más bello y mejor para él que las despreciara, y que no hiciera nada por cuenta de Dios. Un ser humano debe orientar su voluntad y su labor hacia Dios, y teniendo sólo en mente a Dios, seguir adelante sin temor, sin pensar si lo que hace está bien o mal. Si alguien pensara en todas las posibilidades antes de iniciar su primera lucha, nunca lucharía. Y si al dirigirnos a algún lado tenemos que pensar en cómo mover un pie hacia delante, nunca llegaremos. Nuestro deber es el de hacer lo que sigue; seguir adelante, esa es la manera correcta. Hay cinco clases de pobreza. La primera es la pobreza perversa; la segunda es la pobreza dorada; la tercera es la pobreza voluntaria; la cuarta es la pobreza espiritual y la quinta la pobreza divina. La primera, o pobreza perversa, se aplica a todos aquéllos que no tienen lo que pretenden tener, ya sea interna o externamente. Ese es su infierno. La segunda, la pobreza dorada, es de aquéllos que en medio de sus bienes y propiedades pasan vacíos por dentro y por fuera. Si todo lo que les pertenece se incendiara, el resultado los dejaría bastante indiferentes. El cielo tiene que pertenecerles y no se conforman con menos. La tercera es la pobreza voluntaria y le pertenece a aquéllos que renuncian a bienes y honores, en cuerpo y alma, que dejan todo de buen talante. En cuarto lugar están los pobres de espíritu. Ellos les han dado la espalda en cuerpo y alma a amigos y parientes, no sólo a los bienes y al honor. Además, se alejan de toda buena labor; la Palabra eterna realiza toda su labor, mientras ellos están desocupados y exentos de toda actividad. Y ya que la palabra Eterna no es ni mala ni buena, ellos están totalmente vacíos. En quinto lugar están los pobres que son devotos, pues Dios no puede encontrar ningún lugar donde trabajen. De ellos es la liberación interna y externa, ya que están vacíos y libres de toda forma eventual. Este es el hombre: en este hombre todos los hombres son uno y ese hombre es Cristo. Un maestro dice de él: "La tierra nunca ha merecido a este hombre que ve el cielo y la tierra como iguales". Este hombre está libre de objetos en el tiempo y en la eternidad. "


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