No velas a tus muertos (fragmento)Martín Caparrós

No velas a tus muertos (fragmento)

"Pero ya entraste, dudando, sabés que no deberías, las consignas son claras, no frecuentar los lugares donde se pueda ser reconocido, no deberías haber vuelto pero ya estás, ya Manolo tendría que estar saludándote y no lo ves, quizá ya se haya jubilado y te vas a sentar, en esa mesa del fondo, es esa mesa, prender un cigarrillo, pensar, el calor, fumando la vida se parece mucho más a una película, a una novela, prender un cigarrillo y vas a pensar en las miles de posibilidades del suicidio y preguntarte por qué, no vas a saber, te vas a decir que no sabés, sabrás que tu respuesta te hiere, te disminuye, que te desenmascara y vas a dejar tu respuesta sin pregunta, como tantas veces, y el nuevo mozo al lado tuyo esperando el pedido, no lo habías visto disculpe quisiera una quilmes imperial bien fría por favor, si con este calor, esa cortesía, con Manolo ya era diferente, ese cuidado que ponés en tratar con deferencia a los que sentis inferiores, fracasados, aunque las palabras sean duras, inútiles, aunque te cueste aceptar que las decis, a los que no pueden responderse satisfactoriamente a la pregunta qué hago qué he hecho de mi vida.
(...)
Te decías que el otoño también tuvo su importancia, aunque las hojas muertas, amarillas, esa invitación a la melancolía eran algo de cuya legitimidad a veces dudabas. Como ese puente sobre el Sena, junto a la cancillería, al atardecer, como Venecia entre la bruma, como algún nocturno de Chopin o la luna real, desconfiabas de las frases hechas de la tristeza estetizada, aunque te hablaran, pero en qué medida auténticas, en qué medida impuestas, aunque bueno en definitiva todo es cultura te decías, y de todas formas funciona, y la originalidad es un prejuicio moderno, te justificabas, renacentistas, y caían las hojas, y estabas por cumplir los treinta. "



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