El odio al vulgo profano (fragmento)Enrique Serna

El odio al vulgo profano (fragmento)

"Desde que Horacio declaró su odio al vulgo profano, las aristocracias intelectuales de todas las épocas han tenido una fuerte propensión a despreciar el aplauso del público ignaro, con el celo de una casta sacerdotal que expulsa a la chusma de un recinto sagrado. Cuando la corrección política todavía no predominaba en los círculos literarios era frecuente que los escritores insultaran a su público en vez de adularlo. Juan Ruiz de Alarcón llamaba “bestia fiera” al público de los corrales madrileños. En Al revés, la célebre novela decadentista de Huysmans, el dandi Des Esseintes condena el gusto popular, incluso cuando acierta por error: “La más hermosa tonada se vuelve vulgar, insoportable desde que el gran público la canturrea”, dictamina como un moderno cadenero de discoteca. En la misma tesitura, Nietzsche dividió a la humanidad en dos bandos inconciliables: “Lo que sirve de alimento o tónico a la especie superior tiene que ser casi un veneno para la inferior. Los libros para todos siempre huelen mal: el hedor de la gente pequeña se adhiere a ellos.” Paradójicamente, Nietzsche terminó convertido en un hediondo best-seller de la filosofía, tal vez porque la teoría del superhombre ejerce una poderosa fascinación sobre los enanos. "


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