Diario de la arena (fragmento)Hugo Burel

Diario de la arena (fragmento)

"El juego de la espera fue la manera que encontré para administrar el aburrimiento. Al principio esperé solo camiones. Después tuve que agregarles a Molina, al viejo en harapos, a Leticia en cualquier posibilidad de aparición que me sirviera. Decidí ir hasta Arenales cuando no tuviese más remedio, cuando la provisión se me agotase o no quedara casi nafta para la Velosolex. Una nueva visita a lo de la brasilera quedó descartada tras el comentario de Molina, porque estaba seguro de que allí se manejaban los chismes y la información íntima sobre el pueblo. (...) Cuando volví del prostíbulo, decidí seguir la juerga y me bajé media botella de ron mientras Collie roncaba junto a la estufa. Como temí, desde algún lugar de la noche y la soledad que me rodeaba apareció Leticia, y cuando digo "apareció" me refiero a que otra vez la vi materializarse de pie junto a la mecedora, justo antes de que me acostara. No estaba borracho, pese a que el ron me había pegado fuerte: me refiero a que no había traspuesto el límite y todavía podía discernir la realidad de la fantasía. Su silueta era real, recortada en el contraluz de las llamas. Estaba inmóvil y me miraba. "


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