Salidas de la caverna (fragmento)Hans Blumenberg

Salidas de la caverna (fragmento)

"Nuestra gran pérdida fue que tuvimos que salir -figurada, metafóricamente- de la caverna, bajo cuya protección (como la de un vientre materno, a lo Sloterdijk) el hombre primitivo pudo dormir tranquilo, conocer una nueva forma de sueño, profundo, cobijado, sereno, que no podía permitirse ningún otro ser vivo, siempre expuesto a perecer fuera. Y sortear la realidad y la muerte a la intemperie, sólo cobijados ya por la virtualidad del pensar ("pensar es trabajar en la distancia al mundo"), del sueño forzado de nuestro pensar, que precisamente porque se extiende infinitamente más que nuestra fisis choca tan de lleno con la muerte. El torrente narrativo es infinito, no tiene ningún final natural: su final, la muerte, es innatural por principio. (Sólo tenemos una vida, pero ¡tantas historias, tantas teorías!). (¿El tiempo de la vida? No tenemos tiempo, sólo un plazo). Para quien ha perdido la esperanza ingenua en la bienaventuranza eterna, se trata sólo de compensar la muerte. Quizá el más grande (el sueño más grande), que resume todos (los sueños sucedáneos del de la caverna), sea el de querer incluir el tiempo del mundo en el tiempo de la vida, sublimando definitivamente éste: "Podemos perecer, pero llevaremos un mundo con nosotros". "


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