La puerta abierta (fragmento)Peter Brook

La puerta abierta (fragmento)

"Un cuerpo sin entrenar es como un instrumento musical desafinado, donde la caja de resonancia está llena de una algarabía confusa y desagradable de sonidos inútiles que impiden escuchar la auténtica melodía. Cuando el instrumento del actor, su cuerpo, se afina mediante ejercicios, las tensiones y costumbres perniciosas desaparecen. Entonces está preparado para abrirse a las posibilidades ilimitadas del vacío. Pero ha de pagar un precio: frente a ese vacío desconocido hay, naturalmente, miedo. Aunque se tenga una larga experiencia como actor, cada vez que uno empieza de nuevo, cuando se encuentra al borde de la alfombra, reaparece ese miedo al vacío dentro de uno mismo y al vacío en el espacio. En seguida trata de llenarlo para disipar el miedo, para tener algo que decir o hacer. Se necesita una auténtica confianza para quedarse sentado inmóvil o guardar silencio. Una gran parte de nuestras manifestaciones excesivas e innecesarias son el resultado del terror a no seguir estando ahí si no demostramos de alguna manera que existimos todo el tiempo. Este es un problema grave de por sí en la vida diaria; hay momentos en que nos subiríamos por las paredes por culpa de personas nerviosas o sobrexcitadas. Pero en el teatro, donde todas las energías deben converger en un mismo fin, la capacidad de reconocer que uno puede estar totalmente “ahí”, sin “hacer” nada *en apariencia*, es de una importancia suprema. Es importante para todos los actores reconocer e identificar tales obstáculos, que en este caso son naturales y legítimos. Si interrogáramos a un actor japonés sobre su forma de actuar, admitiría que se ha enfrentado a esa barrera y la ha superado. Una buena interpretación de ese actor japonés no es el resultado de una composición mental previa, sino de haber creado un vacío libre de miedos en su interior. "


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