La guerra de los botones (fragmento)Louis Pergaud

La guerra de los botones (fragmento)

"—Tie gracia —interrumpió Pardillo, desarmando a su adversario con una argumentación irrebatible— que seas precisamente tú el que hable. Tol mundo sabe por qué no quies quedarte en pelotas: porque te da vergüenza que te se vea la mancha de vino que ties en el culo y se rían de la botella… Pues estás mu equivocao, Botijo. Una mancha en el culo no es nada malo ni tie que darte vergüenza; eso es que tu madre tuvo un antojo cuando estaba preñada: quiso beber vino y en ese momento se rascó el trasero. Así es como salen esas cosas. Y, después de todo, no es un mal antojo. (...) —Anda, Botijo, enséñaselo a estos idiotas —sugirió Grillín—. Son más brutos que un arao. Cualquiera diría que no han visto nada en su vida, ni una vaca pariendo, ni una cabra con el macho.
Botijo lo entendió y aceptó heroica y resignadamente el sacrificio. Se soltó los tirantes, dejó caer el pantalón, se levantó la camisa y mostró a todos los guerreros de Longeverne, más o menos interesados, el antojo que adornaba la cara posterior de su lanidad. Y en cuanto lo hizo, la moción de Pacho, apoyada por Pardillo, Tintín, Grillín y Granclac, fue adoptada por unanimiedad, como de costumbre. "



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