Décadas (fragmento) Tito Livio

Décadas (fragmento)

"Para aumentar la general sensación de aprensión, se recibieron nuevas de los portentos ocurridos simultáneamente en varios lugares. En Sicilia, varios de los dardos de los soldados se cubrieron de llamas; en Cerdeña, le sucedió lo mismo a un caballero que, sobre la muralla, hacía su ronda de inspección de los centinelas; las costas se habían iluminado por numerosos incendios y dos escudos sudaron sangre; algunos soldados habían sido alcanzados por un rayo; se observó cómo menguaba el Sol; en Palestrina llovieron piedras ardientes del cielo; En Arpos [cerca de la actual Foggia] se vieron escudos en el cielo y el Sol apareció luchando con la Luna; en Capena se vieron dos lunas durante el día; en Cerveteri las aguas corrieron mezcladas con sangre y hasta la fuente de Hércules borboteó con gotas de sangre en el agua; en Anzio, caían las espigas con sangre en los cestos de los segadores, en Civita Castellana [antigua Faleria] el cielo pareció partirse como con una enorme brecha con una luz resplandeciente en ella; las tablillas oraculares encogieron y una cayó con esta inscripción: "MARTE AGITA SU LANZA"; al mismo tiempo, la estatua de Marte en la vía Apia y las imágenes de los Lobos sudaron sangre. Por último, en Capua se vio el cielo en llamas y a la Luna cayendo en medio de una lluvia torrencial. Entonces se dio crédito a portentos relativamente insignificantes, tales como que las cabras de ciertas personas se cubrieran repentinamente de lana, que una gallina se convirtiese en gallo y un gallo en gallina. Después de comunicar los detalles tal y como a él se los habían contado y de llevar ante el Senado a sus informadores, el cónsul consultó a la Curia sobre qué prácticas religiosos debían adoptarse. Se aprobó un decreto por el que, para evitar los males que estos augurios presagiaban, se deberían ofrecer sacrificios, las víctimas habrían de ser tanto animales completamente desarrollados como lactantes y, además, se debían hacer rogativas especiales en todos los santuarios durante tres días. Todo lo demás que pudiera ser necesario se haría de acuerdo con las instrucciones de los decenviros, después que hubieran consultado los Libros Sagrados y comprobado la voluntad de los dioses. Por su consejo se decretó que la primera ofrenda se hiciera a Júpiter, en forma de un rayo de oro de cincuenta libras de peso [16,35 kilos de oro], presentes de plata a Juno y Minerva y sacrificios de víctimas mayores a la Reina Juno en el Aventino y a Juno Salvadora en Lanuvio; las matronas contribuirían, entre tanto, de acuerdo con sus medios y entregarían su presente a la Reina Juno en el Aventino. Se celebraría un lectisternio, e incluso los libertos habrían de contribuir en lo que pudieran para un presente al tempo de Feronia [diosa de las fuentes y los bosques]. Cuando se cumplieron estas disposiciones, los decenviros sacrificaron víctimas mayores en el foro de Ardea y, finalmente, a mitad de diciembre hubo un sacrificio en el templo de Saturno; se ordenó un lectisternio para el que los senadores prepararon los lechos, y un banquete público. Durante un día y una noche, el grito de la Saturnalia resonó por toda la Ciudad y se ordenó al pueblo que guardara ese día como de fiesta y lo observara así para siempre. "


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