Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes (fragmento)Nicolás Copérnico

Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes (fragmento)

"Pero si alguno pensara que la Tierra gira, dirá con razón que este movimiento es un movimiento natural y no uno violento. Ya que las cosas que suceden de forma natural producen efectos contrarios a los que están causados por la violencia. Efectivamente, las cosas a las que se aplica la fuerza o la violencia se corrompen por necesidad y no pueden subsistir mucho tiempo; por el contrario, los procesos naturales se mantienen adecuadamente y se conservan en su perfecta disposición. Por consiguiente, Ptolomeo no debió temer, pues, que la Tierra, junto con todas las cosas terrestres, reventara por el giro producido por acción de la naturaleza, que es muy distinto del que puede causar el arte o del que procede del ingenio humano. Pero ¿por qué no temió que sucediera eso (que reventara) más bien con el universo, cuyo movimiento ha de ser tanto más veloz cuanto que es mucho mayor el cielo que la Tierra? ¿Acaso el cielo ha llegado a ser tan inmenso a causa de que es separado del centro por la indecible vehemencia de ese movimiento, de modo que debería caer si de cualquier modo se detuviera? Por lo demás, si este razonamiento fuera válido, la magnitud del cielo se extendería hasta el infinito. Ya que cuanto más arrastrado es hacia arriba por la fuerza misma del movimiento, tanto más rápido será ese movimiento, a causa de la circunferencia constantemente creciente, circunferencia que debería recorrer en el periodo de veinticuatro horas; e inversamente: al aumentar el movimiento aumentaría también la inmensidad del cielo. De este modo, la velocidad haría aumentar hasta el infinito la magnitud, y la magnitud la velocidad. "


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