Los jinetes negros (fragmento)Stephen Crane

Los jinetes negros (fragmento)

"Oscuros jinetes vinieron del mar. Era el sonar y repicar lanza y escudo, y chocar y chocar de pezuña y talón, gritos feroces y la onda del cabello precipitada sobre el viento: de tal modo la cabalgata del Pecado. Tres pajaritos en una filase sentaron a meditar. Un hombre pasó cerca de aquel sitio. Entonces los pajaritos se dieron leves codazos. Dijeron: -Este piensa que puede cantar-. Echaron atrás las cabezas de tanto que reían. Con semblantes extrañados lo miraron. Eran muy curiosos, aquellos tres pajaritos en una fila. En el desierto vi una criatura, desnudo, bestial, quien, agazapado sobre el suelo, sostenía su corazón en las manos, y comía de él. Dije: -¿Está bueno, amigo?- -Está amargo-amargo, - contestó; -pero me gusta porque es amargo y porque es mi corazón.- Sí, tengo un millar de lenguas, y novecientas noventa y nueve mienten. Aunque me esfuerzo por usar la una, no cantará la melodía que yo quiero, porque está muerta en mi boca. Una vez llegó un hombre que dijo: -Fórmenme en filas a todos los hombres del mundo.- Y al instante hubo estupendo clamor entre la gente contra de ser formada en filas. Hubo una ruidosa querella, del tamaño del mundo. Permaneció edades enteras; y se derramó sangre por quienes no se pararían en las filas, y por aquellos que languidecieron en las filas. Eventualmente, el hombre llegó a morir, en llanto. Y aquellos que estuvieron en sangriento combate no conocieron la tremenda simpleza. Dios figuró el barco del mundo cuidadosamente. Con la infinita habilidad de ser total maestro construyó el costillar y los velámenes, apuntaló el timón listo para ser gobernado. Se irguió, orgullosamente repasando su obra. Entonces -al tiempo destinado- algo falló, y Dios volteó, atento. Y sí, el barco esta vez, resbaló maliciosamente, bajando en sagaz viaje silencioso el botadero. Así, por siempre a la deriva, fue por los mares efectuando travesías ridículas, haciendo extrañas evoluciones, girando como con serios propósitos ante estúpidos vientos. Y en el cielo hubo muchos que se rieron de todo esto. Mística sombra, inclinada junto a mí, ¿quién eres? ¿de dónde vienes? Y -dime- ¿es amable o amarga la verdad como comer lumbre? ¡Dímelo! No temas que yo pueda temblar, pues soy valientes -Me atrevo. Así que, ¡dímelo! Miré aquí; miré allá; en ninguna parte pude ver a mi amor. Y -esta vez-estaba en mi corazón. En verdad, entonces, no tengo queja, pues aunque ella sea hermosa y más hermosa, no es tan hermosa como lo es en mi corazón. Me paré sobre un lugar alto, y vi, abajo, muchos demonios corriendo, brincando, y parrandeando en pecado. Uno miró para arriba, carcajeó y dijo: -¡Camarada! ¡Hermano!- Podría el mundo completo rodar vacío, Dejando terror negro, noche ilimitada, ni Dios, ni persona, ni lugar donde estar serían para mí esenciales, si tú y tus blancos brazos estuvieran allí, y la caída al desastre fuese un largo camino. "


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