La novela roja (fragmento)Catulle Mendès

La novela roja (fragmento)

"¡Soy yo, querida! Hola, mi Stèphana. A lo lejos suenan las doce entre la niebla gris. A esta hora regresas de la iglesia, llevando en la mano tu pañuelo de encajes que conserva un perfume de incienso, y un pequeño misal – a menos que no sea una novela francesa sustraída de la biblioteca de tu tío. ¡Te conozco, querida devota! Pero escucha. Voy a decirte como me he convertido en más terrible que Judiht o Jahel, yo que me conmovía viendo una golondrina con una mosca en su pico.
Tras algunas semanas pasadas en tu compañía en el castillo de tu tío, regresé a M... donde mi madre me reclamaba. Sabes que mi padre había muerto desde hacía tiempo; jamás lo conocí excepto por un gran retrato que lo representa vestido de general y donde sus años de servicio estaban inscritos en números romanos, y tres bonitos escupitajos parecidos a soles artificiales.
En M... hice mi entrada en sociedad, – ¡una entrada triunfal, paloma mía!
¿Recuerdas mis aires impertinentes y mi sonrisita burlona? Hicieron furor. Sobre todo tenía un modo de inclinar la cabeza hacia el hombro izquierdo, cerrando a medias los ojos, que fue declarado irresistible y que me hizo conquistar la estima general. Tenía todo el aspecto de una auténtica jovencita rusa o de una muñeca fabricada en París, – lo que es absolutamente lo mismo.
Además, yo era una sabihonda.
Como la mayoría de mis amigas había sido educada en una «institución de nobles señoritas»; y tú sabes todas las cosas hermosas que se enseñan en esos sitios. Aprendí francés, un poco de historia, aritmética, alemán, piano, astronomía, botánica, el vals a dos tiempos y el italiano, que es muy útil para comprender lo que cantan los tenores que vienen con nombres acabados en i al país de los nombres acabados en off; incluso sabía un poco de ruso, porque al fin y al cabo hay que hacerse entender bien por los dorovis, aunque tan solo sea para explicarles por qué se les golpea. "



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