Ligero de equipaje (fragmento)Ian Gibson

Ligero de equipaje (fragmento)

"Matea llega poco después a casa de Juliette Figuères que vive en la cercana Rue Michelet. «Me dijo que estaba muy enfermo y que tenía que verlo un médico- recordará madame Figuères-. Le dije: «escuche, voy a acompañarle a casa del doctor Cazaben, que es nuestro médico y que vendrá» Fuimos las dos por él y vino inmediatamente. Dijo que era grave. Era asmático y cogió frío en Cerbère. Como tenía asma, el médico lo encontró muy mal porque tenía una congestión».
Los testimonios concuerdan. «El doctor Cazaben- siguió contando Matea- le recetó algunas medicinas y nos dijo que no se podía hacer nada. Antonio se moría, de eso ya no nos cabía la menor duda. A veces se le oía decir: «¡Adiós, madre, adiós, madre!», pero mamá Ana que estaba bien cerquita en otra cama, no le oía, porque estaba sumida en un coma profundo»
¿No le oía? Pero ¿qué sabemos de las largas horas compartidas en aquella habitación por la madre y el hijo al que, de todos los suyos, más quería? ¿No se despertaría en algún momento Ana Ruíz, siquiera momentáneamente, para intercambiar con Antonio algunas últimas palabras? ¿No estarían unidos sus corazones en trance tan supremo? Sólo nos contesta el silencio. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com